La sostenibilidad y la innovación más allá de una moda, es una necesidad para tu empresa

 

No hay conversación o foro empresarial en el que no se hable de sostenibilidad y de innovación. Sin embargo, en muchas ocasiones se las ve como tendencias pasajeras, parece que se han convertido ambas palabras en una moda o incluso peor, en una obligación que las empresas deben cumplir, para no saltarse ninguna normativa o legislación y evitar consiguientemente posibles sanciones.

Sin embargo, esta percepción está equivocada, y no solo eso, es peligrosa. La realidad es que la sostenibilidad y la innovación no son una moda, sino inversiones estratégicas con un impacto tangible en la rentabilidad, la competitividad y la eficiencia de cualquier empresa. Además de que favorecen la fidelización y atracción del talento. Un tema este por cierto, cada vez más preocupante para muchas empresas que tienen rotación o dificultades de contratación.

Mi experiencia profesional primero por cuenta ajena y actualmente como directivo independiente, siempre me ha llevado a la misma conclusión: “el verdadero motor de cualquier transformación y el éxito de las empresas, no reside en las máquinas, los procesos o incluso las tecnologías tan de moda hoy en día, sino en las personas.

Es a través de ellas y del liderazgo de sus dirigentes, que influyen en la satisfacción y compromiso laborales, que las empresas pueden hacer que la sostenibilidad deje de ser un tema de moda, para convertirse en un pilar estratégico fundamental para el crecimiento y la competitividad.

El cambio hacia un modelo más sostenible comienza con la mentalidad. Los líderes empresariales deben ser los primeros en adoptar una mentalidad sostenible e innovadora, dejar a un lado las creencias limitantes entorno a esos conceptos y apostar por la sostenibilidad y la innovación no solo porque las regulaciones gubernamentales lo exigen, sino porque creen firmemente que es una oportunidad para mejorar y crecer.

Y es que muchas veces, los líderes olvidan que predicar con el ejemplo es el primer paso para que la sostenibilidad y la innovación, dejen de ser solo palabras y se conviertan en acciones concretas dentro de la organización, que además inspiren y motiven a sus equipos.

Las empresas que logran integrar la sostenibilidad en su cultura organizacional son las que tienen una ventaja competitiva significativa. Pero, para que esta integración sea efectiva, no basta con que los líderes estén comprometidos. Las personas que forman parte de la empresa deben estar alineadas con estos principios, y para esto, es fundamental que la empresa gestione el talento de una manera estratégica.

Y es ahí, donde los departamentos de personas y/o recursos humanos que muchas veces juegan un papel secundario en las empresas, cuando no de carácter administrativo, se convierten en imprescindibles pues entre otros factores, la gestión del talento es el eje central de este proceso de transformación.

Y es que se olvida muy fácilmente que la sostenibilidad y la innovación no pueden implementarse sin las personas adecuadas. Personas que no solo deben ser competentes en sus áreas de trabajo, sino que también compartan los valores que la empresa defiende y que le diferencian de su competencia.

La innovación, así por ejemplo, no debe verse solo como el desarrollo de nuevos productos o servicios, sino también como una renovación constante de los procesos. El pensamiento crítico, la creatividad y la resolución de problemas, son habilidades que permiten a las empresas encontrar soluciones sostenibles y al mismo tiempo innovadoras.

Las empresas que logran fomentar este tipo de habilidades en sus equipos y que exploten el potencial no solo de unos pocos sino de todo el equipo, tienen mayores probabilidades de identificar oportunidades de mejora, optimizar recursos y ofrecer soluciones innovadoras que generen valor no solo para la empresa, sino también para la sociedad en general.

Otro de los problemas habituales en las organizaciones, es que es fácil pensar que la sostenibilidad implica un coste adicional, una inversión que se realiza sin esperar un retorno directo.

Sin embargo, cuando las prácticas sostenibles se aplican de manera estratégica, lo que realmente ocurre es que las empresas reducen sus costes operativos. A modo de ejemplo; mediante el uso eficiente de energía y agua, la reducción de residuos y la optimización de la cadena de suministro. Además, la digitalización y el teletrabajo reducen gastos, mientras que el mantenimiento preventivo de maquinaria y el uso de tecnologías eficientes aumentan la productividad. Fomentar la movilidad sostenible y obtener certificaciones sostenibles también contribuye a menores costes operativos, al igual que aprovechar incentivos fiscales y subvenciones.

Adicionalmente a todo lo indicado con anterioridad, estas prácticas son cada vez más valoradas por los consumidores, lo que refuerza el compromiso de la marca y contribuye a una mayor fidelización de los clientes.

Pero la sostenibilidad no es solo un concepto relacionado con el medio ambiente, como muchas personas creen. De hecho probablemente verás o hayas visto muchas presentaciones por parte de empresas en las que sale la típica planta, semilla, etc., en representación de la sostenibilidad.

Ser una “empresa sostenible”, implica también una responsabilidad social y la creación de valor para todos los grupos de interés: empleados, clientes, proveedores y la sociedad en general.

En este sentido, las empresas que apuestan por la sostenibilidad logran atraer talento comprometido con estos mismos principios. Hoy en día, son cada vez más los profesionales y especialmente las generaciones más jóvenes, quienes buscan trabajar en empresas que no solo se preocupan por sus resultados financieros, sino que también demuestran un compromiso real social con su entorno, con sus empleados en particular y con la sociedad. Es decir, empresas con alma.

Por otro lado, otro concepto no menos importante que el anteriormente señalado de la sostenibilidad y que resulta otro motor clave en el proceso de crecimiento de las empresas, es la innovación.

La innovación constante permite a las empresas adaptarse a los cambios del mercado, no solo en términos de productos o servicios, sino también en sus procesos internos. De hecho muchas veces se asocia el termino innovación a tener una gran idea, pero la innovación también es atreverse, es probar nuevas cosas, es mejorar lo que ya existe, es recoger el talento de tus empleados y apostar por sus ideas, etc.

Y es que sin lugar a dudas, en un mundo donde la competencia cada vez es mayor, la supervivencia para muchas pymes un reto y los ciclos de vida de los productos más cortos; las empresas deben estar en constante evolución para mantenerse a la vanguardia. Y para eso y volviendo a la importancia del departamento de personas y la dirección, involucrar a los empleados en la búsqueda de nuevas soluciones, se vuelve una prioridad.

Hasta aquí podría parecer todo muy bonito, sin embargo son dos los motivos principales, de porqué muchas empresas acaban sucumbiendo a sus deseos de convertirse en empresas sostenibles e innovadoras.

En primer lugar el cortoplacismo y la necesidad de obtener resultados inmediatos, hace que muchas veces no se dediquen los recursos necesarios al proyecto. Y es que no basta con implementar cambios, es necesario medir su efectividad y ajustar las estrategias según los resultados obtenidos.

Los indicadores clave de rendimiento (KPI’s) son fundamentales para hacer seguimiento a las acciones implementadas y comprobar si realmente están generando el impacto deseado. Y es aquí donde muchas empresas acaban abandonando, bien porque les resulta complicado medir, hacer seguimiento, tomar nuevas decisiones, etc., y prefieren volver a lo de siempre, lo conocido.

Y muy relacionado con el tema anterior, está la resistencia al cambio. Esta es una de las barreras más comunes que enfrentan las empresas al intentar implementar prácticas sostenibles. El miedo a lo desconocido, la percepción de que cambiar es costoso o que los resultados no se verán de inmediato, como anteriormente señalaba, son algunos de los obstáculos que las empresas deben superar.

Sin embargo, con un liderazgo transformacional, menos transaccional y laissez-faire, que inspire y motive a los equipos hacia una visión diferente, estas barreras pueden derribarse. Los líderes deben ser capaces de gestionar la resistencia, de comunicar claramente los beneficios de la sostenibilidad y de involucrar a todos los miembros de la organización en este proceso de cambio.

Cuando los empleados sienten que son parte de algo más grande, que se les valora, se les tiene en cuenta y que forman parte de un proceso transformador, que conlleva beneficios para todos, la resistencia disminuye y el compromiso crece.

En este proceso de transformación, las colaboraciones estratégicas juegan un papel fundamental. Las empresas no deberían enfrentarse a estos retos en solitario, como ocurre en el caso de muchas pequeñas y medianas empresas.

Las alianzas con otras organizaciones, profesionales u asociaciones empresariales como la Asociación Española Multisectorial de Microempresas (AEMME), pueden ser claves para compartir recursos, experiencias y conocimientos. Las sinergias creadas a través de estas colaboraciones no solo permiten a las empresas implementar prácticas sostenibles de manera más eficiente, sino que también amplían las oportunidades de negocio y fortalecen la posición competitiva de la empresa en el mercado. Hay un proverbio africano que dice: “si quieres ir rápido ve solo, pero si quieres llegar lejos hazlo acompañado”, y a lo que añado, porque además no solo se llega más lejos, también se disfruta mucho más.

Es evidente que la sostenibilidad y la innovación son estrategias clave para cualquier empresa que quiera prosperar en el futuro. Lejos de ser un gasto o una moda, son inversiones que generan beneficios reales, tanto económicos como sociales. Las empresas que entienden la sostenibilidad como una ventaja competitiva, como una inversión estratégica, son las que están mejor preparadas para afrontar los retos del futuro y si tú crees que no estás preparada para los desafíos existentes, pide ayuda.

 

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