Inclusión: ¿realidad o ficción?
A simple vista parece que el término inclusión es sencillo de entender y de llevar a la práctica. Sin embargo, antes de continuar, vale la pena recordar que existen tantos tipos de inclusión como conceptos a incluir: inclusión de personas migrantes, inclusión laboral, digital, inclusión social de mujeres, inclusión educativa. En todas estas ramificaciones, el efecto de incluir es común a todos ellos, con lo que nos lleva a pensar qué de un modo u otro, todos necesitamos algún motivo de inclusión.
Pensemos por un momento en nuestras propias experiencias. ¿Cuál es nuestra falta de inclusión? En mi caso, es la falta de inclusión digital. Así que, de acuerdo, un elevado número de personas, incluyéndonos, requiere algún tipo de inclusión. Según un estudio de la OMS de 2022, casi 1000 millones de niños y adultos con discapacidad y personas mayores que necesitan tecnología de apoyo, no tienen acceso a ella. Es decir, un 12,5% de la población mundial necesitan inclusión.
La relevancia del tema y el impacto negativo sobre aquellas personas con discapacidad y falta de apoyo tecnológico es alarmante. Si estas personas no tienen acceso a tecnologías de apoyo, podrían perder oportunidades educativas enfrentarse a trabajos infantiles precarios, estigmatización y discriminación.
E informe de la OMS ofrece 10 recomendaciones para mejorar el acceso a la tecnología para este porcentaje de la población mundial. Aquí destaco tres propuestas que están en nuestras manos, sin depender de los gobiernos o sus políticas:
- Aumentar la concienciación pública y combatir el estigma.
- Implicar activamente a los usuarios de tecnología de apoyo y a sus familias.
- Desarrollar entornos propicios e invertir en ellos.
¿Qué es tecnología de apoyo?

Cualquier producto que facilite la adecuación a los sistemas y servicios. Por ejemplo, en mi caso, unas gafas progresivas que me permiten trabajar. En otros casos podría tratarse de una silla de ruedas, pantallas adaptadas, plataformas tecnológicas accesibles o audífonos.
Os dejo con una fotografía de una calle de Madrid para reflexionar sobre el estado de la accesibilidad en nuestras ciudades.
Cuando hablamos de inclusión también nos referimos a accesibilidad universal y cognitiva. Muchas personas con discapacidad, mayores, con movilidad reducida (ya sea temporal o crónica), o incluso padres o madres con carritos de bebés, enfrentan barreras en ciudades que aún no están preparadas ni adaptadas. Quizás el lector piense: “Es sólo el 12,5% de la población mundial”. Correcto. Pero mañana podría ser tu padre, tu hijo o incluso tú. La inclusión no es un lujo, es una necesidad universal.
La inclusión: un desafío ineludible
Podría parecer que las cuestiones relacionadas con la discapacidad afectan principalmente a países en vías de desarrollo. Sin embargo, los datos muestran otra realidad distinta.
Invito al lector a reflexionar y a reducir el espectro de la población con algún tipo de discapacidad. Según un artículo de fecha 11 de octubre de 2024 del Consejo Europeo, en 2023 el 27% de la población de la UE mayor de 16 años tenía algún tipo de discapacidad y según las previsiones de Eurostat este porcentaje equivale a 101 millones de personas. Una de cada cuatro personas necesita algún tipo de apoyo en su vida cotidiana, que el entorno sea accesible y que el empleo este protegido de alguna manera. (abordaremos después el empleo y la discapacidad).
Permítanme que les aporte datos relevantes, donde en algunos países de la UE los datos son realmente alarmantes.

En algunos países el porcentaje de personas con discapacidad roza el 40%:
- ♿️ Letonia (38,5%);
- ♿️ Portugal (34%);
- ♿️ Dinamarca (36,1%);
- ♿️ España rozaba el 30%.
Por edades casi el 52% de la población con algún tipo de discapacidad se sitúa en el rango de edad de más de 65 años. Y por género, el estudio avanza que el 29 % de mujeres tiene discapacidad frente al 24% de hombres de la UE. España cifra está por encima de la UE: (32,2% de mujeres frente al 26,8% de hombres).
Sobre todo, quiero que el lector, sea consciente de que va a necesitar, si no es que ya lo necesite, algún tipo de apoyo en su día a día y que la sociedad tanto en la UE como en España deberá desarrollar de manera inminente un plan de cambio estructural en sus comunidades y ciudades.
Una nueva esperanza
Salvo que esta vez no es la “fuerza la que nos acompaña”, sino la entrada en vigor en junio de 2025 de la “Ley Europea de Accesibilidad” (EAA), donde la UE amplia su ámbito de aplicación a las plataformas de correo electrónico, incluidas las tiendas online.
Éstas tendrán que asegurarse de que cumplen con las directrices descritas en la EAA.
En este sentido casi el 20% de la población europea con algún tipo de discapacidad física o mental no pueden utilizar todos los servicios digitales, simplemente porque no están disponibles para estas personas.
¿Y cuáles serán los productos que cubre esta Ley?

Únicamente aquellas empresas con facturación inferior a 2 M €/año y de menos de 10 empleados quedarán exentas de la Ley.
Empleo y discapacidad: el busca del empleo perdido y la inclusión definitiva
En España existen más de 2.200 Centros Especiales de Empleo, que dan trabajo casi a 100.000 personas con discapacidad, pero no en todos los países europeos es necesaria esta figura empresarial. Por ejemplo, en Irlanda e Inglaterra, no hace falta, puesto que contratan a las personas por su talento, independientemente del género, edad o distintas capacidades.
Centrándonos en España, según el INE, en 2023 cerca de 540.000 personas con discapacidad tenían empleo en España con un incremento del 55% en los últimos 10 años, salvo que aun el 35% la actividad laboral para este colectivo se mantiene baja, en comparación con el 64,7% de personas sin discapacidad. En España hay 4 millones de personas con discapacidad, es decir, un 10% de la población.
La administración impone la Ley General de Discapacidad (antigua LISMI), donde aquellas empresas de más de 50 trabajadores, tiene la obligación de contratar al menos un 2% de personas con discapacidad. En otros países europeos como Francia es del 6%, y sin embargo en Suecia y Portugal no existe nada al respecto de exigir una cuota.
Podemos deducir, y estarán de acuerdo conmigo, que la participación laboral de personas con discapacidad sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes. Tanto es así, que en el último informe de 2021 del Observatorio sobre Discapacidad y Mercado de Trabajo en España (ODISMET), el 75% de las empresas incumplen con la Ley General de discapacidad. Además, casi el 33% de personas con discapacidad viven en riesgo de pobreza.
¿Existen soluciones para salvar estas cifras?
Uno de los principales problemas es la dificultad que tienen las empresas en encontrar trabajadores con discapacidad que cumplan con las cualificaciones necesarias. Otros factores son:
- Falta de formación especializada.
- Desconocimiento de recursos accesibles.
- Carencia de infraestructuras para facilitar la inclusión.
- Subestimar las capacidades de personas con discapacidad.
Sin embargo, la LGD contempla las medidas alternativas para poder cumplir con esta norma, pero y entonces ¿Por qué este elevado número de empresas no cumple? Desconocimiento de la Ley y de sus repercusiones, son las que yo me he encontrado en estos casi 30 años trabajando en pro de la inclusión
Una de las soluciones, no la única, pero si la más integradora es la contratación de servicios a través de un centro especial de empleo o la integración definitiva de estos perfiles a través de los equipos de orientación laboral.
La importancia de los centros especiales de empleo en la Inclusión Laboral de Personas con discapacidad
Cuando una empresa decide contratar los servicios de un Centro Especial de Empleo, está contribuyendo activamente a la creación de oportunidades laborales para personas con discapacidad. Esta colaboración no sólo beneficia a los trabajadores, sino que también aporta a las empresas una valiosa contraprestación a través de diversos servicios.
El marco legal que respalda está acción se fundamenta en el “Certificado de excepcionalidad” un documento otorgado por la comunidad autónoma correspondiente, que permite a las empresas cumplir con las “Medidas Alternativas” establecidas por la legislación sobre discapacidad. Estos centros, como mediadores especializados, facilitan la integración laboral de personas con discapacidad, ya sea a través de los servicios que ofrecen o de sus equipos de orientación laboral.
Si bien lo ideal es que las empresas contraten directamente a personas con discapacidad, la realidad demuestra que el cumplimiento de la Ley General de Discapacidad puede presentar ciertos desafíos.
Los CEE, como Afanias Servicios, ofrecen una amplia gama de servicios que incluyen limpieza de edificios, empresas, colegios y universidades, así como jardinería, impresión gráfica, personal para eventos, servicio de guardarropía y azafat@s. Estos servicios, de fácil externalización, permiten a las empresas cumplir con la normativa y, al mismo tiempo, apoyar la integración laboral de personas con discapacidad.
En este contexto, la contratación de servicios externos proporcionados por un CEE se convierte en efectiva y accesibles para dar cumplimiento a la legislación sin comprometer las operaciones de las empresas.
En conclusión, los Centros Especiales de Empleo representan una vía fundamental para la integración laboral de personas con discapacidad. No solo proporciona una solución viable y flexible paras las empresas, sino que también contribuye de manera directa a la creación de una sociedad más justa y equitativa.
Al contratar los servicios de estos centros, las empresas no solo cumplen con la legislación vigente, sino que también se alinean con los valores de responsabilidad social y criterios ESG. Es un paso hacia la construcción de un entorno laboral más justo, donde todos los individuos, independientemente de sus capacidades, tienen la oportunidad de participar y contribuir al desarrollo económico y social.
“La inclusión laboral es clave para construir un futuro más justo para todos.”