Sostenibilidad Financiera
¿Qué dicen el balance y la cuenta de resultados sobre su empresa?
Los empresarios y los directivos, especialmente en startups, suelen estar muy “enamorados” de sus ideas de negocio y productos. Sin embargo, también es necesario mirar los números de forma objetiva y contextualizada, porque estos reflejan la verdad de las empresas: la aceptación del producto en el mercado, la calidad de la gestión operativa y, al final, la calidad de la gestión y del liderazgo de la empresa.
Este artículo tiene como objetivo ayudar a los empresarios y directivos de pyme, que no son especialistas en gestión financiera, a conocer mejor la realidad económico-financiera de sus empresas, entender los informes y alertas contables, y apoyar la planificación económico-financiera del futuro. Presentaremos de forma general los dos estados financieros obligatorios más utilizados: el Balance y la Cuenta de Resultados.
El Balance
El balance es el estado financiero menos conocido por la mayoría de los empresarios y gestores, pero es muy importante. Es un poco como el presidente de la Asamblea General de un club: a pesar de ocupar el cargo más importante, la mayoría de los socios no conoce su identidad, excepto cuando hay que tomar decisiones clave en asamblea o ante problemas graves.
Cuando se necesitan tomar decisiones importantes, como vender parte de la empresa o solicitar un préstamo importante, el análisis del Balance es crucial. El balance es el documento contable que refleja la situación financiera o patrimonial de la empresa en una fecha determinada. Agrupa los ACTIVOS (lado izquierdo del informe) y el PATRIMONIO NETO y el PASIVO (lado derecho). La ecuación fundamental del balance asegura que:
ACTIVO = PATRIMONIO NETO + PASIVO
Veamos cada uno de estos elementos con más detalle:
- Activo: conjunto de bienes y derechos de la empresa. Por ejemplo: depósitos bancarios, edificios, cuentas por cobrar de clientes, etc.
- Patrimonio neto: representa la inversión realizada por los socios/accionistas. Por ejemplo: capital social, préstamos de socios, resultados acumulados, etc.
- Pasivo: conjunto de obligaciones de la empresa frente a terceros. Por ejemplo: préstamos bancarios, facturas de proveedores, etc.
En los activos y pasivos también es importante distinguir entre los de corto plazo (a cobrar o pagar en un plazo de hasta 12 meses) y largo plazo (a cobrar o pagar en un plazo superior).
Algunos puntos destacados:
- Desde el punto de vista estructural, cuanto mayor sea el patrimonio neto, menor la dependencia del pasivo respecto al activo, y mayor el equilibrio financiero de la empresa. Significa que, si la inversión proveniente de fuentes internas es relevante, los activos están mejor cubiertos frente al pasivo, la empresa es más autónoma frente a terceros y tiene mayor solvencia.
- A corto plazo, conviene asegurarse de que los activos de corto plazo cubren los pasivos de corto plazo. Es decir, que los derechos de corto plazo que posee la empresa (cuentas bancarias, clientes por cobrar, etc.) superan las obligaciones de corto plazo (salarios, cuotas de préstamos bancarios, pagos a proveedores, etc.).
Cuando el patrimonio neto es negativo, la empresa se encuentra en situación de quiebra técnica. Si el valor del patrimonio neto cae por debajo de la mitad del capital social (por ejemplo, debido a resultados acumulados negativos), debe tenerse en cuenta el artículo 35 del Código de Sociedades Comerciales.
La cuenta de resultados
La cuenta de resultados es donde se evalúa el desempeño económico, a través de la rentabilidad operativa y neta del volumen de negocio, y donde se muestra la formación de los resultados como síntesis entre los ingresos y ganancias (revenues & gains) y los gastos y pérdidas (costs & losses).
Veamos cada uno en detalle:
- Ingresos: se componen de las distintas partidas que conforman los beneficios de la empresa, entre los cuales se destacan las ventas, prestación de servicios, trabajos para la propia empresa, subvenciones, etc. La expresión “volumen de negocios” (volumen de negocio), según la definición de la autoridad tributaria, se refiere a la suma de las ventas (SNC 71) y los servicios prestados (SNC 72).
- Gastos: se componen de diversas partidas que conforman los costes de la empresa, entre ellos: gastos de personal, coste de materias primas necesarias para fabricar los productos, alquileres, suministros y servicios de terceros, etc.
- Resultados: son los distintos tipos de beneficios obtenidos, conforme a las categorías de costes consideradas, hasta llegar al resultado neto del ejercicio.
Existen dos tipos de cuenta de resultados:
- Por naturaleza: cuando la clasificación de ingresos y gastos se hace según el tipo de operación (por ejemplo, coste de personal, sin importar si es de ventas o de producción).
- Por función: no es obligatoria a efectos fiscales, y se aplica cuando la clasificación de ingresos y gastos se hace según su función (por ejemplo, costes de ventas, independientemente de si son de personal o de materias primas).
Puntos destacados:
- La cuenta de resultados se refiere a un período determinado (por ejemplo, el ejercicio fiscal de un año), y muestra si, desde el punto de vista económico y operativo, la actividad de la empresa genera resultados positivos. Si genera pérdidas continuas, es necesario evaluar si vale la pena mantener las operaciones. Se denomina «zombie companies» a aquellas que, durante tres ejercicios consecutivos, no generan suficientes resultados ni siquiera para cubrir los costes financieros de sus deudas.
- Los resultados netos de la empresa se trasladan al Patrimonio Neto del Balance en el ejercicio siguiente. Por ello, cuanto más beneficios obtiene una empresa, más sólido será su equilibrio financiero.
Haga un check-up a la salud financiera de su empresa
Así como debemos hacernos chequeos médicos periódicamente para evaluar nuestra salud, aun sin síntomas, también debe evaluarse la robustez financiera de las empresas de forma regular y detallada, para asegurar buenas prácticas de gestión: un buen desempeño económico y una estructura financiera sólida.
Al analizar una empresa, los escenarios pueden variar ampliamente. Puede tener un buen desempeño económico pero baja solidez financiera, quizás debido a inversiones significativas propias del sector o a problemas financieros pasados.
También puede ocurrir lo contrario: una empresa con un mal desempeño económico pero una situación financiera cómoda, por ejemplo, si ha recibido un aporte de capital superior a sus necesidades.
Ante escenarios tan distintos, ¿cómo se alcanza un punto de equilibrio?
La cuestión fundamental es evaluar la capacidad de la empresa para generar resultados. Este es el único garante de su futuro, porque —con la excepción del indicador de autonomía financiera— no existen valores mágicos para los demás indicadores económicos.
La salud financiera de una empresa depende de múltiples factores: del sector, del ciclo económico en que se encuentra, entre otros. A diferencia de la medicina —donde los análisis clínicos ofrecen valores de referencia claros— en la empresa el análisis debe hacerse caso por caso.
Un buen punto de partida para hacer un check-up financiero es analizar la evolución histórica de la empresa. Los proyectos empresariales suelen desarrollarse a lo largo de varios años, y conocer esa evolución (por ejemplo, a través de la cuenta de resultados y el balance) da una visión clara del camino recorrido.
Si aún no ha hecho este análisis, proponemos comenzar por tres indicadores clave:
- Rentabilidad de las ventas (EBITDA / Ventas): mide la eficacia económica o la capacidad de la empresa para generar beneficios. Hay otros indicadores, pero este es uno de los más importantes para analizar la dimensión económica de la empresa. Reforzamos: el valor fundamental de una empresa depende de su capacidad de generar resultados (cash-flows) en el futuro. Sin esta capacidad, ningún proyecto sobrevive por muchos años.
- Autonomía financiera (Patrimonio Neto / Activo): indica qué proporción de los recursos usados por la empresa está financiada con medios propios. En general, valores superiores al 20% o, preferiblemente, al 30%, indican una buena salud financiera a medio plazo —aunque estos valores pueden variar según el sector y otros factores.
- Liquidez general (Activo de corto plazo / Pasivo de corto plazo): mide la capacidad de la empresa para hacer frente, con los recursos disponibles o que recibirá en el corto plazo, a los compromisos ya asumidos o inminentes.
Ahora, construya una tabla con estos tres indicadores a lo largo de los últimos tres ejercicios, y obtendrá una visión clara de la trayectoria económico-financiera de la empresa (y de los posibles desequilibrios que puedan estar ocurriendo).
Evolución de la empresa

Si puede complementar esta tabla con gráficos, podrá comprender más fácilmente las dinámicas de evolución.
Este es un análisis relativamente simple. Dependiendo del sector, la edad, el tamaño de la empresa y otras características, se pueden incluir otros indicadores o ratios, como por ejemplo el Volumen de Negocio, y a partir de allí comenzar a construir un verdadero Dashboard de Gestión. Puede además añadir previsiones u objetivos para los próximos años, obteniendo así un cuadro que abarque tanto el pasado como el futuro.
Saber de dónde venimos y a dónde queremos llegar es esencial para trazar una estrategia de desarrollo y establecer alertas que nos permitan evaluar si estamos logrando nuestros objetivos.