Gestión en las PYME: Sostenibilidad financiera vs. Sostenibilidad y ESG
Sostenibilidad como signo de modernidad y visión
La sostenibilidad ha dejado de ser un lujo o una moda pasajera. Hoy representa una nueva forma de entender la gestión empresarial: más amplia, estratégica y responsable. Las pequeñas y medianas empresas (PYME), que representan más del 90 % del tejido empresarial portugués, están en el centro de esta transformación. Para estas empresas, la sostenibilidad es cada vez más un factor de diferenciación, resiliencia y preparación para el futuro.
A lo largo de los últimos años, hemos observado un cambio significativo en la mentalidad de los empresarios. Muchos ya han comprendido que adoptar prácticas sostenibles no es solo una respuesta a presiones externas, sino una forma inteligente de gestionar riesgos, aumentar la eficiencia y abrir puertas a nuevas oportunidades. Los bancos, en sus procesos de decisión de crédito, observan la sostenibilidad sobre todo desde el prisma de cómo las empresas gestionan los riesgos (operativos, regulatorios, de mercado, reputacionales y estratégicos), en esencia, cómo los mitigan o eliminan. Este artículo pretende aclarar la relación entre la sostenibilidad financiera y el enfoque ESG, demostrando que no están en conflicto —al contrario, son partes de una misma visión estratégica.
El cambio no ocurre de un día para otro. Requiere tiempo, voluntad y una estrategia bien definida. Por eso es importante que cada PYME encuentre su propio camino hacia la sostenibilidad, considerando su realidad, sector y nivel de madurez. Lo que está claro es que la tendencia es irreversible. La gestión empresarial del siglo XXI será inevitablemente más consciente, más integrada y más sostenible. Y cuanto antes empiecen las empresas ese proceso, mayor será su ventaja competitiva.
Sostenibilidad financiera en las PYME: un activo estratégico
Cuando hablamos de sostenibilidad financiera, nos referimos a la capacidad de una empresa para mantenerse solvente, rentable y con capacidad de inversión a lo largo del tiempo. Esta base es esencial para cualquier organización, especialmente para las PYME, donde los recursos son a menudo más limitados y los desafíos más constantes.
Una PYME financieramente sostenible puede hacer frente a sus obligaciones, invertir en innovación, remunerar justamente a sus empleados y construir relaciones a largo plazo con clientes y proveedores. Por ello, es un claro indicador de madurez en la gestión. Las empresas con buena salud financiera tienen mayor margen de maniobra para invertir en transformación digital, cualificación del capital humano y, por supuesto, en prácticas sostenibles y ESG.
No se trata solo de resultados positivos al cierre del año. La sostenibilidad financiera implica una gestión prudente de la tesorería, una planificación fiscal eficiente, una estructura de capital equilibrada y capacidad de adaptación a contextos económicos adversos. Es esta solidez la que permite mirar al futuro con ambición y responsabilidad.
No es casualidad que las PYME financieramente sólidas sean también las que conquistan más fácilmente nuevos mercados, atraen talento cualificado y mantienen relaciones duraderas con socios estratégicos. Estas empresas son vistas como más fiables, más innovadoras y mejor preparadas para afrontar la incertidumbre. En un mundo donde la volatilidad se ha convertido en la norma, la solidez financiera es un verdadero activo estratégico. Es lo que permite respirar, planificar con visión e invertir en lo que realmente importa.
ESG en contexto: el nuevo estándar de gestión empresarial
ESG (Enviromental, Social and Governance) es hoy un enfoque cada vez más presente en las decisiones empresariales. A nivel europeo, la normativa avanza rápidamente con iniciativas como la Taxonomía de la UE y la Directiva CSRD (Corporate Sustainability Reporting Directive), que obligará a muchas empresas a reportar indicadores no financieros a partir de 2025.
Pero ESG no se reduce al cumplimiento legal. Se trata de una filosofía de gestión orientada al impacto y a la longevidad. Las empresas que invierten en su huella ambiental, que promueven políticas inclusivas y que adoptan prácticas de gobernanza transparentes se están posicionando para un mercado cada vez más exigente y atento.
En los mercados internacionales, los grandes grupos ya solo contratan proveedores con compromisos ESG. Bancos e inversores aplican condiciones más ventajosas a las empresas con buen desempeño en estas áreas. El consumidor es más consciente y prefiere marcas alineadas con valores sociales y ambientales. Todo esto convierte al ESG en una ventaja competitiva real, siempre que la empresa tenga una base financiera que lo sustente.
Con la entrada en vigor de normativas como la CSRD, miles de PYME en Europa tendrán que rendir cuentas sobre sus impactos ambientales, sociales y de gobernanza. Esta obligación puede parecer intimidante, pero también representa una oportunidad: revisar procesos, corregir ineficiencias y alinearse con las mejores prácticas del mercado. Las empresas que se anticipan e invierten desde ya en estructurar sus prácticas ESG estarán en clara ventaja competitiva.
Gestión de riesgos: pilar de una estrategia competitiva
El análisis de riesgos es fundamental para la competitividad de una empresa porque permite anticipar amenazas, prevenir pérdidas y tomar decisiones estratégicas más seguras. En el contexto de la sostenibilidad y del ESG, este análisis cobra aún más relevancia.
Permite anticipar los cambios del mercado (exigencias legales, ambientales y sociales), evitando no solo sanciones, sino también la exclusión de cadenas de suministro. Esta anticipación también permite prevenir incidentes (ambientales, sociales y de gobernanza), lo que incrementa la confianza de clientes, socios y colaboradores. Además, se generan otros beneficios como la reducción de costes operativos (por ejemplo, economía circular y reducción de residuos), aumento de la resiliencia e impulso a la innovación, entre otras ventajas.
Los principales riesgos que enfrentan las empresas pueden agruparse en cinco categorías:
- Riesgos financieros: empresas con baja sostenibilidad financiera están más expuestas al colapso en contextos adversos, agravado por un bajo acceso a financiación.
- Riesgos regulatorios: el incumplimiento de la legislación europea puede conllevar sanciones y pérdida de competitividad.
- Riesgos de mercado y reputación: las empresas que no adoptan prácticas ESG pueden ser excluidas de cadenas de valor que exigen compromisos en este ámbito. También enfrentan la pérdida de clientes conscientes y alineados con valores de responsabilidad social y ambiental.
- Riesgos operativos: ignorar prácticas sostenibles puede perpetuar el desperdicio, aumentar los costes operativos y reducir la resiliencia frente a crisis como pandemias o el cambio climático.
- Riesgos estratégicos: no integrar la sostenibilidad puede dejar a la empresa fuera de las exigencias futuras del mercado y de la sociedad.
Por ello, el análisis de riesgos no es solo una medida defensiva —es un pilar de la estrategia competitiva moderna, especialmente para PYME que necesitan posicionarse en un mercado en rápida transformación.
¿Conflicto o complementariedad? Una falsa dicotomía
Todavía persiste la percepción errónea de que ESG y rentabilidad están en lados opuestos. Nada más lejos de la realidad. La evidencia internacional demuestra que las empresas que incorporan ESG de forma estratégica tienden a ser más resilientes, mejor valoradas en el mercado y más preparadas para afrontar riesgos sistémicos —desde pandemias hasta el cambio climático.
La verdadera cuestión es el momento y la forma de implementación. Es natural que una PYME, aún en fase de estabilización financiera, no pueda implementar de inmediato un plan ESG completo. Pero también es cierto que comenzar con pequeñas acciones —como la medición de la huella de carbono, la adopción de códigos de ética o programas internos de diversidad— ya representa un avance significativo.
La sostenibilidad financiera, por su parte, facilita la adopción de buenas prácticas ESG. Las empresas con un modelo de negocio rentable y una gestión sólida tienen mayor capacidad para invertir en formación, sistemas de reporte, eficiencia energética y en acciones con retorno a medio y largo plazo. Son, por tanto, conceptos complementarios —no competidores.
La integración entre sostenibilidad financiera y ESG es, de hecho, cada vez más evidente en los modelos de evaluación del riesgo bancario. Varias instituciones financieras ya incluyen criterios ESG en sus procesos de crédito, ofreciendo condiciones más favorables a las empresas alineadas con estos principios. Así, ESG se convierte también en un instrumento financiero —una forma de mejorar el rating de la empresa y acceder a capital con menores costes. Este es otro ejemplo de cómo estas dos dimensiones se refuerzan mutuamente.
Desafíos reales de las PYME y cómo superarlos
A pesar del reconocimiento creciente de la importancia del ESG, las PYME enfrentan desafíos reales:
- Desconocimiento técnico sobre qué es ESG y cómo aplicarlo;
- Escasez de recursos humanos y financieros dedicados;
- Falta de orientación y herramientas adaptadas a su escala;
- Preocupación por el retorno de la inversión.
Para responder a estas preocupaciones, es necesario crear soluciones prácticas y accesibles. Y fue precisamente eso lo que llevó a SCORING a crear el programa PYME +Sostenible. Este programa ofrece un enfoque concreto, estructurado y ajustado a la realidad de las PYME, permitiéndoles dar los primeros pasos con confianza y soporte técnico.
Superar estas barreras comienza, muchas veces, con un cambio de mentalidad. Es fundamental que los gestores dejen de ver la sostenibilidad como una “carga adicional” y empiecen a verla como parte integral de la estrategia de negocio. Las pequeñas victorias pueden generar grandes resultados: reducir el consumo energético, revisar la política de residuos, implementar códigos de conducta, escuchar a los colaboradores… Todo esto contribuye a un modelo de gestión más eficiente y más alineado con las expectativas actuales.
PYME +Sostenible: la solución de SCORING para un futuro responsable
El programa PYME +Sostenible, desarrollado por SCORING, ofrece un enfoque estructurado y práctico para ayudar a las PYME a integrar la sostenibilidad en sus operaciones. El programa se basa en tres etapas fundamentales:
- Diagnóstico: identificación y evaluación de los aspectos más relevantes a considerar para la posterior definición de la estrategia de la empresa.
- Estrategia: decisiones que deben tomarse respecto a los temas materiales identificados en la fase de diagnóstico, así como la definición de objetivos y planes de acción.
- Reporte: comunicación, tanto interna como externa, de lo que la empresa ha conseguido y de los desafíos que ha ido superando.
Para apoyar estas etapas, el programa pone a disposición tres recursos esenciales:
- Plataforma Digital: herramienta online que facilita la implementación de las 3 fases descritas anteriormente. Muy intuitiva y fácil de usar, agiliza la puesta en marcha del camino hacia la sostenibilidad.
- Formación: aborda la contextualización e impactos de la sostenibilidad para las empresas, y explica todo el recorrido desde el diagnóstico hasta la elaboración de planes de acción y del informe final.
- Consultoría: acceso a consultores experimentados que brindan apoyo técnico y estratégico durante todo el proceso.
El éxito del programa radica en su capacidad de traducir conceptos complejos en acciones concretas. Cada empresa cuenta con un plan personalizado, con metas realistas e indicadores medibles. Y, lo más importante, cuenta con el acompañamiento continuo de especialistas que conocen la realidad de las PYME portuguesas y están preparados para apoyar en cada reto. El objetivo no es solo cumplir requisitos —es crear valor: valor financiero, valor social y valor ambiental.
La importancia del liderazgo en la transformación sostenible
Ningún proceso de cambio ocurre sin liderazgo. En el caso del ESG, el papel del gestor o emprendedor es determinante. Es él quien debe inspirar, motivar y dar el ejemplo. La sostenibilidad comienza desde arriba, pero debe extenderse a todas las áreas de la organización.
Los líderes que apuestan por la transparencia, que escuchan a sus colaboradores, cultivan relaciones de confianza y tienen una visión de largo plazo, son los que mejor conducen la transición hacia un modelo de gestión más sostenible. Más que implementar prácticas aisladas, se trata de crear una cultura organizacional donde el ESG esté presente en las decisiones del día a día.
Crecer con propósito y solidez
La sostenibilidad financiera y el ESG no se excluyen —se complementan. La primera ofrece estabilidad; el segundo, sentido y dirección. Juntas, forman la base de una gestión moderna capaz de generar valor económico, social y ambiental.
Las PYME portuguesas tienen todas las condiciones para liderar esta nueva etapa de la gestión empresarial. Con programas adecuados, apoyo técnico y una visión de futuro, es posible crecer con responsabilidad, consolidar la reputación y asegurar un legado sostenible.
En SCORING, seguimos comprometidos en apoyar esta transición —con soluciones adaptadas, conocimiento especializado y con la convicción de que el futuro pertenece a las empresas que integran propósito y solidez en su forma de gestionar.
Estamos en un punto de inflexión. Las empresas que sigan operando con lógicas del pasado corren el riesgo de perder relevancia. Por otro lado, aquellas que sepan integrar propósito y solidez, que apuesten por una gestión responsable y sostenible, serán las líderes del mañana. El futuro no será de las empresas más grandes —será de las más ágiles, conscientes y resilientes. Y eso empieza con una decisión: gestionar con visión, coraje y compromiso.