Entrevista SCORING – Una conversación con Daniela Agra, presidenta de ATREVIA Portugal y Rebecca Rico, la directora Global de Comunicación Interna de ATREVIA
En este número de SCORING Magazine, conversamos con Daniela Agra y Rebecca Rico, presidenta de ATREVIA Portugal, y directora global de Comunicación Interna, respectivamente, de esta consultora estratégica de Atracción, Influencia, Transformación y Anticipación, líder iberoamericana en Comunicación, Marketing y Asuntos Públicos con presencia en 15 países -España, Portugal, Bruselas, Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay-, y un equipo de 640 profesionales multidisciplinares.
Lo hacemos hablando sobre uno de los temas de mayor actualidad del presente empresarial: la flexibilidad laboral como motor de productividad, compromiso y bienestar.
Nuestras entrevistadas comparten la experiencia de pertenecer a una organización que lleva más de dos décadas, liderando políticas pioneras en conciliación y flexibilidad, anticipando un modelo de trabajo centrado en las personas y orientado a resultados.
SM: En España se debate la reducción de la semana laboral a 37,5 horas. ¿Cómo interpretáis esta medida y qué impacto puede tener en la productividad y el bienestar?
Daniela Agra (DA): Esta reducción refleja lo que ya es una tendencia en Europa: entender el trabajo desde una perspectiva de calidad de vida. Francia, Alemania y Bélgica ya avanzan en este sentido, y España está marcando un precedente. En Portugal, el cambio es más pausado, pero inevitable. La clave no es trabajar menos, sino trabajar mejor, con foco en resultados y en bienestar.
En ATREVIA llevamos más de 20 años aplicando medidas de flexibilidad: jornada continua en verano, tardes libres los viernes, modelos híbridos y horarios adaptados… En todo momento, no hemos percibido que esto haya repercutido negativamente en nuestro objetivo como compañía. Por el contrario, estamos preparados para los cambios que vienen y podemos liderar con el ejemplo.
Rebecca Rico (RR): Coincido. La flexibilidad es un valor estratégico. Las empresas que han evolucionado hacia modelos híbridos o reducidos han demostrado ser más productivas, más sostenibles y atractivas para el talento. Lo importante es rediseñar la cultura del trabajo.
SM: ATREVIA fue pionera en Portugal al introducir modelos de flexibilidad y conciliación. ¿Qué aprendizajes habéis obtenido en este camino?
DA: El aprendizaje más claro es que la flexibilidad basada en la confianza funciona. No se trata de controlar, sino de empoderar. En nuestros estudios internos, la percepción de conciliación ha crecido más de 15 puntos porcentuales en los últimos años, y hemos alcanzado una tasa de absentismo prácticamente nula. Cuando el equipo siente que su tiempo es respetado, devuelve ese equilibrio en forma de compromiso y creatividad.
RR: En España y a nivel global lo comprobamos también. La flexibilidad aumenta la motivación y la eficiencia. Se observa una mayor disponibilidad y adaptabilidad de los equipos frente a los retos del cliente y la organización. Además, la autonomía genera sentido de propósito, un elemento esencial del bienestar laboral.
SM: ¿Qué tipos de medidas concretas forman parte de este modelo de flexibilidad en ATREVIA?
DA: Además de la jornada continua y los viernes libres, mantenemos teletrabajo y horarios flexibles durante todo el año. También reducimos el horario en períodos vacacionales, promoviendo el descanso activo.
ATREVIA está certificada como Empresa Familiarmente Responsable (EFR), una distinción que reconoce nuestro compromiso con la conciliación entre vida personal, familiar y profesional. Además, trabajamos 100% alineados con los valores B Corp, apostando por un impacto positivo en las personas y la sociedad.
RR: La flexibilidad no se limita al horario. En nuestro caso, forma parte de una cultura horizontal, donde el liderazgo es más empático y colaborativo, la comunicación interna es abierta y el bienestar se considera una prioridad estratégica.
SM: Portugal parece avanzar más despacio que España en estas cuestiones. ¿Qué factores lo explican?
DA: Parte de la explicación está en la estructura empresarial: muchas compañías portuguesas son más tradicionales o industriales, con una mentalidad centrada en la presencialidad. Pero estamos viendo señales de cambio, impulsadas por las nuevas generaciones y por el ejemplo de empresas como la nuestra. Los jóvenes profesionales priorizan la autonomía y la posibilidad de elegir cómo y dónde trabajar. Esa exigencia está transformando el mercado.
RR: España ha tenido un contexto más favorable, tanto legislativo como cultural, pero el objetivo es común: diseñar empresas más humanas y sostenibles. Lo importante es adaptar las medidas a la realidad de cada negocio, no copiar modelos.
SM: Desde la perspectiva de la comunicación interna, ¿Cómo se mantiene la cohesión en un entorno flexible?
RR: La comunicación interna es el hilo que sostiene la cultura. En ATREVIA desarrollamos programas de engagement, formación y escucha activa, promovemos una comunicación bidireccional y celebramos los logros de manera transversal. Queremos que cada persona, esté donde esté, sienta que forma parte de un propósito colectivo.
Además, medimos de forma constante el nivel de satisfacción y compromiso de los equipos, ajustando nuestras políticas de bienestar en función de esos resultados.
SM: ¿Qué relación observáis entre flexibilidad, productividad y retención del talento?
DA: Ya lo vemos de forma tangible. La productividad aumenta porque los equipos están más concentrados y menos estresados. Y en términos de retención, la flexibilidad es tan valorada como un aumento salarial del 8%, según estudios recientes.
Los profesionales quieren calidad de vida y coherencia con sus valores. Las empresas que comprendan esto serán las que ganen la batalla por el talento.
RR: Es así. La retención no depende solo del salario, sino del salario emocional: sentirse escuchado, reconocido y con espacio para vivir. En ese sentido, la flexibilidad es el gran diferencial competitivo.
ATREVIA acaba de ser reconocida como una de las 25 mejores empresas en las que trabajar en España, según el prestigioso ranking de la publicación Actualidad Económica. También hemos obtenido certificaciones en el pasado, como el Best Place to Work que confirman que la flexibilidad, cuando está bien estructurada y es sostenible, potencia el talento – en un sector caracterizado por un alto nivel de exigencia y especialización – y refuerza la capacidad organizativa para generar valor.
SM: ¿Qué papel tiene el liderazgo en la implementación de este modelo cultural?
DA: Es fundamental. Los líderes deben abandonar la mentalidad de control y pasar a una gestión por confianza y resultados. El liderazgo flexible exige empatía, escucha y coherencia. Cuando los líderes son ejemplo, la cultura cambia.
RR: Y la comunicación interna debe acompañar ese proceso, porque el cambio cultural no se impone, se inspira. Los líderes son narradores de cultura.
SM: ¿Cuáles son los principales desafíos que aún veis en el futuro del trabajo?
DA: Creo que el gran desafío será combinar la tecnología con la humanidad. La inteligencia artificial nos ofrece eficiencia, pero el bienestar, la empatía y la creatividad seguirán siendo profundamente humanos. El futuro del trabajo pasará por equipos diversos, inclusivos y equilibrados, donde la productividad y la felicidad coexistan.
RR: Añadiría que el reto es mantener la cohesión en entornos híbridos y globales. Por eso, la comunicación interna será cada vez más estratégica: el verdadero puente entre personas, cultura y propósito.